
Para el primer número se pensó en realizar unas intervenciones manuales sobre la revista, y que incluso el logo de ese número fuera escrito a mano. Pero en este caso, más que de caligrafía deberíamos hablar de letruja, porque se buscaba un aspecto muy fresco y espontáneo, aparentemente nada estudiado. Además, en muchos casos el tamaño de la escritura se sobredimensionaba para dar un aspecto más gamberro.




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